En un jardín de jazmines
jadeo en mi línea vertical.
Estoy volando.
Después la mar entera
esputa sobre mí.
Me estoy ahogando.
Y nada más, sólo yo.
Sola yo.
Tan sólo mi respiración.
En un jardín de mares
sobre la línea ahogada,
fatigada e inflamable,
serena y deleznable
se pierde mi mirada.
Después abro los ojos,
sin jazmines ni jadeos
a mi alrededor.
Ésta es mi armonía
y nada más, sólo yo.
Sola yo.
Tan sólo mi respiración.

Esta entrada se escribió
el 3 de Febrero de 2008 en Palabras más, palabras menos.
Puedes seguir los comentarios de esta entrada apuntándote a los RSS 2.0 feed.
Puedes dejar un comentario, o trackback.






6 han dicho algo
A mi la soledad me da miedo. Mucho miedo. Me hace sentirme como un ciego haciendo equilibrios entre dos rascacielos…
…quizá por eso admiro a la gente que es capaz de abrazarse y, respirando al compás de su corazón, convertirse en montaña.
Un besito, guapetona
3 de Febrero de 2008 at 2:36 pm
Me apunto a tu armonía, sólo espero saber llevarla como tú la llevas.
un beso enorme pequeña
3 de Febrero de 2008 at 8:58 pm
Me encanta la aliteración a lo largo de todo el poema. He probado a leerla en alto y gana muchísimo.
Besos!
3 de Febrero de 2008 at 9:30 pm
Para ser sólo tú, tú o tu respiración, es algo muy grande.
Gracias
3 de Febrero de 2008 at 11:09 pm
Suena bien. Me suena especialmente bien. Como a rumor de batallas apenas pasadas. Esa armonía suena a paz. ¿Serán solo momentos fugaces en medio del fragor? En cualquier caso es paz. Me alegro. Disfrútala.
4 de Febrero de 2008 at 3:30 am
Yo casi me ahogo leyéndote, qué ritmo pequeña.
besos
5 de Febrero de 2008 at 5:43 pm
Deja un comentario