De la flor el tallo
para escribir en la arena
que aunque cortada
vida es la maleza.
Necesito, como agua de mayo,
esculpir el pensamiento
que se me despieza
en el aire, a mi aire.
Quédate quieto un instante,
toma asiento.
Estamos a punto de caer
del árbol que nos sustenta.
Hemos madurado.
Y mañana seremos domesticados
por la lluvia y el viento,
y por la avaricia que rompe el saco.
El cielo palidece.
Amanece y nos columpiamos
para caer abajo.
Para escribir en la arena
que ya caÃdo el fruto
nuestra semilla es la vida
que bajo el árbol crece.

Esta entrada se escribió
el 5 de Marzo de 2008 en Palabras más, palabras menos.
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5 han dicho algo
qué bueno, buenÃsimo. Me ha encantado, por todo.
6 de Marzo de 2008 at 10:40 am
…o a lo mejor pasa el tiempo y te encuentras con gente que no se domestica tanto (y menos aún por la avaricia).
…o a lo mejor pasa el tiempo y te das cuenta de que entonces (cuando escribÃas estas palabras) era cuando realmente estabas domesticada.
Hay tantos “y si”…
Un abrazo
6 de Marzo de 2008 at 10:40 am
Tomo asiento un instante a ver si caemos ya, y a ver si allà abajo, la revolución comienza algún dÃa.
Precioso y muy relfexivo, como tu misma.
Buena suerte almirante
6 de Marzo de 2008 at 11:58 pm
Suenas mejor cuanto más te acercas a los versos, que no son simplemente lÃneas cortas sino pequeñas enseñanzas para tu pequeña cabecita, en tu pequeña existencia y tu pequeño gran mundo.
Y esto son versos con mayúsculas.
Besos
7 de Marzo de 2008 at 2:12 pm
Muy bonito. ¿El dibujo también es tuyo?.
Saludetes!!
14 de Marzo de 2008 at 3:49 pm
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