De repente te das cuenta de que no estás solo. Y algunas de esas personas que prometieron no irse nunca se volaron como hojas en el viento. Sin embargo otras que quizás nunca firmaron un contrato eterno sellan cada día su presencia incondicional con el guiño de un ojo o apoyando una mano en nuestro hombro. Es gente que está porque tiene que estar. No conciben otra cosa porque su mejor manera de emplear el tiempo es compartiendo contigo. Eso es bonito, a mí realmente me lo parece. Cuando alguien te regala sus horas sin sentir que están pasando, a sabiendas de que lo que ocurre se va y se aloja, con suerte, a buen recaudo en la memoria. El momento es vuestro y eso es lo único que importa.
Eso te hace sentir bien. Todo lo bien que te puedes sentir cuando sabes que si alguien te comprende encadena una parte de tu ser. Porque entender es pararlo todo y ordenarlo congelado en tu cerebro dejando que corrientes eléctricas le den vida a esas instantáneas. Pero son necesidades estrictas, tanto el ser entendido como el no serlo. Ya que sin duda sentirse ajeno a todo, a todos, convierte después la buena compañía en el mayor de los placeres.
Ahora que no estoy sola sé que nunca lo estuve. Ya no me cuesta respirar ni verter aceite sobre el pan para comérmelo con gusto. Y es que hoy he escuchado una frase estúpida que guardaba un profundo significado. Dicen que la gente es como el colesterol, está el bueno y el malo, como en las películas. El papel depende únicamente de las proteínas a las que se amarre. Así como nosotros podemos lograr que un momento sea el mejor o suponga el mayor de los suplicios sólo por la compañía a la que nos enganchemos. Y yo sólo me rodeo de los buenos.






5 han dicho algo
y seguro que ellos, si algún día leen esto, también se sentirán afortunados.
¿Vas a coger carrerilla después de las vacaciones? Por estar atento, digo ;).
Un abrazo
27 de Agosto de 2008 at 11:40 am
Por algo tu eres la buena de la pelicula.
Como echo de menos esas personas en mi vida…
29 de Agosto de 2008 at 12:07 pm
31 de Agosto de 2008 at 8:18 pm
“El ojo que ves, no es ojo porque tú lo veas. Es ojo porque te ve.”
1 de Septiembre de 2008 at 10:57 am
Qué bonito sentirse así, bien acompañado, con colesterol del bueno, qué grandes y sabrosos atracones sin malas consecuencias…
1 de Septiembre de 2008 at 10:16 pm
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