El pez de escamas violetas
nunca pudo deshojar una flor
porque la corriente del rÃo
carecÃa de tiempo para dejarlo
saltar a la orilla y su frÃo.
Allà donde las ardillas
saltan entre juncos
y tu corazón estúpido.
Allá donde nunca
reina el silencio.
Exactamente en ese lugar
me agota el constante fluir
del agua, de la nada
que se lleva todo.
Me extenúa tu mirada,
el paraÃso y el infierno
dibujados en el retablo
de tu gesto.
Los labios del diablo,
el fuego. Mas si abro
los ojos al cielo
se difuminan los malos vientos.
Aquà me siento como el pez
de escamas violetas,
luchando contracorriente
por deshojar la utopÃa del nunca
y convertirla en un quizás.

Esta entrada se escribió
el 5 de Abril de 2008 en Palabras más, palabras menos.
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3 han dicho algo
Si el pez de escamas violetas mirara dentro de sà en lugar de mirar fuera hacia orillas desconocidas y corazones estúpidos… Tal vez encontrarÃa respuestas
5 de Abril de 2008 at 9:19 am
por deshojar la utopÃa del nunca
y convertirla en un quizás.
Esto es un poco por lo que vivimos casi todos, ¿no?
Y decir cosas tan importantes de una manera tan sencilla, no está al alcance de todos…¿no?
Besos
6 de Abril de 2008 at 11:07 am
Que digo buena, eres buenÃsima, dando lecciones, la que vale, vale y no hay más misterio
Un besito, buena, buenÃsima :))
25 de Mayo de 2008 at 3:27 pm
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