En el límite de las estaciones,
desintegrándose,
sumido en el fondo de los cajones,
acercándose al estado crítico
por los siglos de los siglos
que pasan como ladrones
robándonos con ciclos
nuestras raciones
de tiempo.
Los que me barren,
los que me amarren
no tendrán más penas
que llorar. Nunca.
Pero que no me quiten
el calorcito en la nuca
cuando tú allí resoples.
Que somos todos nobles
que sirven a la vida
y que se sirven de ella
para hacer un mundo de colores.
Y ahora que lo malo se pudre
en el fondo de los cajones
hecho un cristo
proclamo la revolución
del amor, de tu olvido
Esta entrada se escribió
el 11 de Septiembre de 2008 en Palabras más, palabras menos.
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2 han dicho algo
Leído en voz alta gana muchísimo: suena a aires de cambio.
Besos
12 de Septiembre de 2008 at 10:00 am
No se que decirte, ya no me quedan piropos…Guapa? Mil besitos.
12 de Septiembre de 2008 at 8:24 pm
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