Nada era igual, nada era distinto. Tan sólo un prematuro alzheimer me había hecho olvidar quién era.
Había días en que me obligaba a odiar a todo ser de este mundo, a toda piedra, a cada átomo de oxígeno que respiraba. Sin embargo aquel día no, porque estaba vacía de odio y de amor, abarrotada de enfermiza nada.
No quería escuchar mi nombre porque para mí carecía de sentido. ¿Quién necesita uno cuando no encuentra su propia identidad?
Así que me fui fuera de todo, dentro de nada. Me senté en lo alto unos escalones a esperarme, a sabiendas de que yo siempre llegaba tarde. En medio de un callejón del nirvana me escapé de mí, no sin antes mirarme de reojo.
Empujé mi cuerpo escaleras abajo mientras el viento helado convertía en minúsculas lanzas afiladas las gotas de lluvia que caían. Y al llegar al suelo me encontraba totalmente magullada y herida. Después de aquello diría que estaba muerta, diría que levitaba y sentía, porque entre gota y gota de sangre se escapaban palabras: anhelos, utopías, brisas, silbidos, esencias, cenizas, libertades, purpurinas, brillos, albas, exhalaciones, sueños, suspiros y panaceas.
Fue entonces cuando comprendí que las cosas no son lo que son, sino lo que nosotros queramos que sean.
Abrí los ojos desde el suelo. Nada había sido real y sí todo verdadero. Deleitada con mi propia muerte decidí volver a nacer. Había descubierto que bajo esa carne pesada, terrorífica y monstruosa se escondía un amasijo de letras que ahogadas en vida desperdiciada luchaban por ser poesía.






6 han dicho algo
¡Uf! Esto ya va sonando a lo que yo esperaba: preciso texto, Pichu.
15 de Julio de 2007 at 6:24 pm
Consideralo un email.
y escritos.
Aprovecho estas lineas blanquitas como tu piel para saludarte, porqué imagino que te harà ilusión.
No sé si quiero comentar algo sobre lo que sale de tu puño y tecla, pues sabes perfectamente lo que pienso (sobre esto y sobre casi todo).
Me limitaré a admirarte, venerar tu poesía y esperar pacientemente (q los sabios también necesitan su tiempo) otra narración, sonetos universales
Amigos, amigas, conocidos, parientes, no sabéis que mujercita teneis a vuestra vera.
Cuidarmela! aunque ella sepa cuidar de si misma.
(uoh! perdona con tu humildad mis faltas, ya me conoces)
16 de Julio de 2007 at 9:42 pm
Muchísimas gracias por acompañarme al taxi, amenizar mi viaje, aguantar mi resaca festivalera, etc…
A todo esto, no recuerdo al cien por cien si eras la buena o la mala de la película y, al ver que existen las dos direcciones, me he quedado bastante rayado… Si no te aslaté en un Burger King no eres la persona que busco. Por cierto, soy el de Alicante (ya sabes el de los mil motes), no se si te sale mi E-mail, a mi me lo han pedido para poder escribir aquí, si no te sale, ya me pondré en contacto contigo por esta misma vía… Insisto, mil mil mil gracias por todo… Besos Javi
17 de Julio de 2007 at 10:05 am
Jojojo: habéis ligado una de las dos y, como si fuérais mellizas o gemelas el pardillo de Alacant no sabe con quién habla, así que le podéis vacilar cualquiera de las dos. Jojojojo
17 de Julio de 2007 at 1:11 pm
David, yo no sé ligar. Parece mentira que no sepas a quién va dirigido el mensaje. Yo soy una friki que no se relaciona, soy mala. Y, aparte, nunca acompañaría a nadie a un taxi.
Por cierto. Acojonante el texto.
17 de Julio de 2007 at 2:32 pm
De nada Javi, estabas tan perdido como yo suelo estarlo cuando me encuentro fuera de mi pueblo. Sí, es que los aquí somos un poco paletos y supongo que me solidaricé al verte desamparao. Además, aunque sea en contadas ocasiones, he de ser La Buena.
Un beso.
17 de Julio de 2007 at 3:39 pm
Deja un comentario