En el navío muchos se agotarán
de esperar a llegar a tierra firme.
Cuando lo único seguro es esperar,
la espera desespera y nos exprime.
En el barco el mar es el capitán,
cuyo único tesoro es el salitre.
El mar siempre es tristeza y libertad
cuando sus olas juegan al despiste.
Aquí guardamos el mar en caracolas,
y dentro de su espiral la desazón.
Su libertad se saborea a solas.
Y a solas una es presa de sus olas.
Y a solas me explota el corazón.
Soy agua de soledad que todo asola.
Esta entrada se escribió
el 2 de Noviembre de 2007 en Palabras más, palabras menos.
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5 han dicho algo
Enhorabuena por el blog. Precioso. Como este pequeño poema.
Saludos
7 de Noviembre de 2007 at 9:50 pm
Hoy no estoy muy lúcida, así que seré breve: ¡qué grande eres!.
Muchos besos, buenas noches y ten sueños psicodélicos tú también.¡Muacks!
8 de Noviembre de 2007 at 12:54 am
Gracias Spender =D
Y a Yoli… Pues a ti qué te voy a decir ya…
10 de Noviembre de 2007 at 12:25 pm
Por cierto, que no me he podido reprimir. Te linkeo
13 de Noviembre de 2007 at 8:00 pm
Yo más, yo más, ¡yo te linkeo más!
14 de Noviembre de 2007 at 9:18 pm
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