Lo que empezó siendo el inocuo juego de unos ojos vivarachos que mordisqueaban los alrededores parpadeo a parpadeo y resultó ser la manera más liviana de descubrir los detalles únicos del mundo. El estudio de los trazos que delimitan al hombre en su corporeidad y del azar de las líneas que hacen de la vista el sentido más confuso. De todo eso me gustaría hablar ahora que todo ha terminado y ya no hay vuelta atrás.
Antes me perseguía la necesidad de ver para creer, de elucubrar y enjuiciar. La única opción era convertir la diana de sus ojos en el único frente de mi pupila para saber toda la verdad. Ahora que el mundo es reinado por escépticos yo torno a ser ascética y apenas me fío de lo que me puedan explicar racionalmente por medio de una experiencia visual, auditiva, táctil, o en último termino, sensitiva. Todo se encuentra regido bajo el espíritu que sé que existe porque es lo que me hace sentir viva. Todo, incluyendo al objeto más insignificante, está dotado del sentido que le da el hombre en su espiritualidad.
Precisamente por eso no me importa nada de lo que haya dicho, ni tampoco cómo su dedo ha logrado ponerme toda la piel de gallina con el mero hecho de acariciar mi nariz. Hablaría de su olor pero me siento sumida en la más profunda discapacidad para describirlo, huele a él. Pero, repito, que no importa, pues pese a ser humano le falta esa llama de fuego que despiden los que se mueren por vivir y sentir hasta lo escondido en el rincón más inhóspito. No desea lo imposible, no se pierde en lo complejo y no ama hasta romperse en pedazos. Mirarlo es ver una cáscara de nuez vacía, tejido muerto que podría estar observando días enteros, pero que ante la carencia de alma me resulta más que inútil, triste. Es, en teoría, un producto más de los insustanciales objetivos de la modernidad. En la práctica es un elemento del que deshacerse, que apaga mi vitalidad y levanta ampollas a mi entendimiento. En la práctica es una espina inerte clavada en mi corazón.







6 han dicho algo
me marcho un momento y de la que vuelvo te veo con cosas inertes clavadas en el corazón… quítate eso anda, que ya no están de moda los corazones espinados.
(¿te he dicho ya lo bien que te ha sentado este añito? Sé que a veces no se me veía pero seguía por aquí, viendo cómo sigues volando alto, muy muy por encima de las palabras ;))
un abrazo
26 de Julio de 2008 at 2:47 am
precioso, precioso…
un abrazo
27 de Julio de 2008 at 12:14 am
GRACIAS! =)
27 de Julio de 2008 at 6:32 pm
Olé…Eres tan…”Santos” que te voy a llamar Santa. Genial, como tú. Mil besitos compañera.
27 de Julio de 2008 at 11:18 pm
Ya te lo dije. Me encantó
gracias encanto
30 de Julio de 2008 at 12:01 am
qué bueno, qué bueno, qué bueno
24 de Agosto de 2008 at 5:29 pm
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