Saltar de una nube al estanco
tras verte desde arriba
y comprar dos sellos
que nos lleven al mirador acolchado.
Mientras esté viva
que todo siga girando.
Y en el centro de la espiral
mi nube, el cielo.
Donde la única geometría posible
es la que dibujan mis ojos,
la que ocultan mis párpados
cuando duermo para que sea mañana.
Mañana, ¿quién sabe?
Dice el señor García Márquez
que todo se sabe.
Quisiera los ojos del águila
para adivinar el movimiento
de la hormiga en el suelo.
Para esquivar con mi vuelo
las nubes, el miedo.
Esta entrada se escribió
el 13 de Marzo de 2008 en Palabras más, palabras menos.
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5 han dicho algo
Yo también quisiera esos ojos, pero sobre todo sus alas… las que la impulsan y la sostienen. Las que la elevan sin esfuerzo. Las que la alejan de todo miedo.
13 de Marzo de 2008 at 10:12 pm
Bonito poema.
Un besitoo
13 de Marzo de 2008 at 11:02 pm
Parece una canción…pero no de la Quinta Estación o algo igual de barato…parece una cancion de cantautor bueno
14 de Marzo de 2008 at 6:43 pm
Estoy con Spender, solo le falta la música.
18 de Marzo de 2008 at 8:54 pm
ta no se como mirar peliculas
jajajajajajajajajaajajajajaja
alguien que me alludeeeeeeeeeeeee
26 de Junio de 2008 at 3:56 am
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