Do, re, mi, fa, Sol,
ilumina la calle del fracaso
y el violinista sale a escena.
Entonces, huyendo, tomo un atajo.
Dios se cae del cielo,
el terremoto llega fiero
y yo grito: ¡Soy el caos!.
Que conmigo no cuente,
yo hace tiempo que no estoy viva,
hace tiempo que no estoy muerta.
Sola en mi ausencia indiferente.
En la calle soy una esclava más,
aquí podéis ver mi estigma
y mis cadenas candentes.
Apenas queda agua en las fuentes
que me refresque y me cure.
El violinista se ha ido,
Dios ha elegido a su virgen
y yo, en la calle, te olvido.

Esta entrada se escribió
el 20 de Enero de 2008 en Palabras más, palabras menos.
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4 han dicho algo
Ya te lo he dicho antes. Te odio…;)
20 de Enero de 2008 at 2:20 pm
nunca conocí a un indiferente que dejase a la gente tan poco indiferente.
no, no sé si estás ausente o no, pero definitivamente no diría que andas por ahí medio muerta.
un abrazo
20 de Enero de 2008 at 4:08 pm
YOU ARE JUST ROCK’N'ROLL BUT I LIKE IT
22 de Enero de 2008 at 7:07 pm
WOW…
24 de Enero de 2008 at 11:46 pm
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