No me merezco esta libertad
ni el cajón que guarda mis secretos.
Si se funde otro día con la noche
entre copa, cigarro, cama y cuento.
No debí charlar tanto con Dorian Gray
en el asiento de atrás de un coche,
porque entre reproche y reproche
conseguí que volviera a estar cuerdo.
Y en la pecera de corales
se esconde el acordeón del tiempo,
se pone con cuidado la mortaja
por cubrirse de los vendavales.
En el otro lado del mundo
se besan tímidos los esquimales.
-Yo beso al ruiseñor que canta locura.
Él es prisionero de mi caja-.
Los médicos encuentran la cura
a la frágil sonrisa que se desgaja.
En el inframundo los ladrones bailan
y yo me hipnotizo con los reveses
que evitan retorciendo sus cinturas.
Esta entrada se escribió
el 6 de Enero de 2008 en Palabras más, palabras menos.
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5 han dicho algo
Así me gusta: libre, sin complejos. Vas a un ritmo increíble!
7 de Enero de 2008 at 10:39 am
¿De donde sacará tanto arte esta mujer?
Es genial!
7 de Enero de 2008 at 8:49 pm
Comprende que es difícil comentar frente a esto. Quizá la mejor manera de hacerlo sea a la manera de un crío bajo el crucero de una catedral.
¡Alaaaaaa!
(es lo mejor de los últimos versos que te leo. Diría que de lo mejor desde que entro en este sitio ;))
8 de Enero de 2008 at 10:01 pm
Preciosos tus dibujos… me encantan!
11 de Enero de 2008 at 4:58 pm
¡¡¡Los dibujos no son míos!!! Los hace un amigo, que es un gran artista.
11 de Enero de 2008 at 5:57 pm
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