Tu gesto sereno y los negros flecos de tus párpados, siempre a medio abrir, no me impidieron ver que guardabas maravillas en pequeños frascos. El constante Realismo mágico de tus palabras, las selvas de tus cuentos, la libertad de tu horizonte, que siempre desentonó con tu flaqueado aspecto.
Pero, compadre, dicen que no estás hecho para la revolución. Tú, cubierto de hielo, sólo te derrites cuando te ves sumergido en aguardiente. Cuentan que tampoco te alientan las flores que tapan los fusiles para que no sean disparados. Y sin embargo, lo sé. Sé que tus ojos esconden un ave que se muere por volar.
Tan sólo es desconfianza, pánico a todo lo que no será. No sabes nada, compadre. Me gustaría enseñarte el mundo entero. Pero tú, con tu gesto sereno y tus ojillos mirando a la libertad de tu horizonte, no ves lo que está tras de ti. Tu sombra y la mía bailando.
Y ahora que lo entiendo todo pido a nuestras sombras que no dejen de bailar, aunque no suene rock’n’roll de fondo. Aunque no estés hecho para la revolución, pese a que estés cubierto de hielo, me quedan muchas botellas de aguardiente. Me quedan muchas palabras, mil latidos y todas las balas por disparar.
Compadre, me queda tiempo para esperarte.







4 han dicho algo
Misterio de amor ¿misterio de incomprensión? ¿misterio de desilusión?
17 de Febrero de 2008 at 1:04 am
Estoy con Rubén, todo un misterio. Pero como casi todo lo que escribe esta mujer por aquí. Por eso y otras muchas cosas, me gusta caer en este blog. Por cierto, nunca he dicho nada de los dibujos que últimamente acompañan tus post… son geniales! como tú
Besos.
17 de Febrero de 2008 at 8:44 pm
Bueno, venga, no os paséis que no es pá tanto el misterio. =P
Los dibujos los hace mi mejor amigo, sí, son geniales. Ay, ay, Pluskys, bueno y todos, que nunca digo nada pero me arrancáis una sonrisa que no me cabe en la cara con vuestros comentarios.
Mil gracias a todos, por pasaros y por comentar, de verdad.
17 de Febrero de 2008 at 10:36 pm
Seguro que, tarde o temprano, no hará falta ir a buscar la revolución. Vendrá ella solita y no la querremos esquivar.
Suerte, compadre.
19 de Febrero de 2008 at 6:53 pm
Deja un comentario