La pregunta llega cuando todo lo demás se marcha, a las doce, hora española. Entonces las contraventanas chocan con fuerza contra los ladrillos de fuera y los árboles se agitan con una violencia extrema. La interrogación se prepara para abrirse en canal y la pelirroja le da una calada, se la fuma, se esfuma. La incógnita arde sin prisa y gira en mi cabeza; astilla mi corazón. ¿Por qué hay que acostumbrarse a vivir así? Yo reniego.
No me gustan esas dudas que entran sin llamar, con la mirada altiva. Las incontestables que logran deshacer la retina, inutilizar lo válido y volver el aire opaco. ¿Por qué hay que acostumbrarse a vivir así, con el por qué royendo el sentido? Si todos los ojos, desesperados, se detienen en el cielo reclamando una reacción al fluctuante egoísmo que los invade desde todos los frentes.
¿Por qué?
Porque el que está triste se siente en soledad, en fuera de juego, aunque no lo esté.
Esta entrada se escribió
el 5 de Noviembre de 2008 en Palabras más, palabras menos.
Puedes seguir los comentarios de esta entrada apuntándote a los RSS 2.0 feed.
Puedes dejar un comentario, o trackback.







5 han dicho algo
Me encanta
7 de Noviembre de 2008 at 12:06 am
me encanta leerte… y me ha parecido preciosa la ultima frase… preciosa!!
un besito
7 de Noviembre de 2008 at 11:29 am
Gracias.
7 de Noviembre de 2008 at 4:50 pm
Si es cierto que existe un por qué, puede que no haga falta tener que obedecer. Rebélate, escritora!
8 de Noviembre de 2008 at 1:17 am
El rebelarse contra la monotonía no tiene por que ser el camino fácil, ni el correcto, aunque a veces es lo necesario. La dudas y los retos son los que marcan una madurez que todos necesitaremos en un futuro. No te acostumbres a algo, por que al final acabaras necesitándolo.
Busca alternativas que te llenen, que te motiven, que te hagan sentir que estas fuera de esa monotonía, busca posiciones que te hagan salir de ese fuera de juego, compañeros de viaje, por que igual que el que esta triste se siente en soledad, estar en soledad genera tristeza.
Espero que la próxima vez que den las doce no atormenten dudas sin llamar, sino reflexiones y respuestas a esas dudas que ya entraron.
En las películas casi siempre la buena consigue sus propósitos, espero que en tu caso sea así.
Lo.
13 de Noviembre de 2008 at 3:53 pm
Deja un comentario