Burbuja

Todos los que no me imaginan soplando el veneno de mis manos y alejándolo de mí, todos esos, no saben nada. Y tampoco es que me importe lo que piensen las estrellas que conforman el mosaico del cielo. Ni tampoco las habladurías de los flautistas que se llevan las ratas de esta ciudad. La única profecía que auguro y aguardo es la de la calma absoluta.

El rocío está sobre mis labios cuando duermo a la intemperie y el invierno se deja engañar por un sol caprichoso. En estas noches, en que la naturaleza me sumerge en su burbuja sideral, poco más que el canto de los grillos se deja caer por mi cuerpo.

No necesito una mano a la que aferrarme porque la hierba me guarda entre sus magros pero salvajes brazos. Aquí soy recuerdos, amapolas y esperanzas. Surco cada hoja, estudio los troncos de los árboles y entonces comienza la charla con el silencio. Nunca me contesta, pero prometo que nuestra comprensión es dulce y liviana. Él calla y yo sonrío extasiada. Somos dos enamorados en la más profunda pasión.

Por la noche me gusta su medio camino entre la sonrisa y la lágrima, descomponer la luz blanca, los semáforos en ámbar y mirar cómo todo es tan pequeño. De no ser por él no sabría que mientras el arco-iris sustente todo lo que tengo y yo quiera hacerlo, me da tiempo a sentir un rato más.

En sus manos - Creaciones Jawa

6 han dicho algo

¿Me permites añadir también la mía? Una burbuja similar. Está como la tuya llena de recuerdos, amapolas y esperanzas. Después de conversar con el silencio, he decidido incrustarla en el arco iris.

Rubén
8 de Febrero de 2008 at 1:16 pm

Esa pasión es la que tienes que agarrar con fuerza. De ella colgarán las cosas importantes que tengas que llevarte ya sean personas, recuerdos, hojas escritas de tu puño y letra o tan sólo amapolas.

Y vas camino de ello. Sigue así.

Spender
9 de Febrero de 2008 at 12:26 pm

Me ha encantado mucho, mucho mucho. Lleno de paz, sereno, como tú, como cada cosa que tocas.

lamaladelapelicula
9 de Febrero de 2008 at 7:55 pm

Hay gente como tú a la que no sé muy bien por qué, pero no puedo imaginar si no es con una sonrisa en los labios. A veces lo achaco al hecho de que me hayas iluminado tantas mañanas.

Sin embargo últimamente tus letras me dejan un regustillo a frío polar. Suenas alta e imperturbable cual lama tibetano ;), pero hay un punto de desencanto que no termina de encajarme.

En fin, que igual chocheo… Sólo quiero asegurarme de que todo funciona correctamente (aunque no lo necesites :P).

Namás, un abrazo

isilrod
10 de Febrero de 2008 at 5:52 pm

¿Sabes?, hoy que te he visto pocha y costipada, no sé porqué , me han matado tus ojitos. Tan azules. Creo que me he cansado ya de decirte lo mucho que vales, así que sobra repetirlo. Eres,probablemente, una de las personas más completas que conozco.Pero hoy,los que me han matado hoy , han sido tus ojitos…

En fin, muchos besotes compi.

Yoliholi
13 de Febrero de 2008 at 6:11 pm

Creo que es la quinta o la sexta vez que vengo a leer este relato, en esta semana. Y estoy seguro que volveré. Me encanta!
Tu blog (y el de Mala) empiezan a convertirse en mi pequeño rincón de relax, no veas cómo estresa la blogosfera! ;)

Besos.

Pluskys
15 de Febrero de 2008 at 11:20 pm

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