Atomizando

Del inefable choque de las partículas surge la controversia, que hoy más que nunca se convierte en el personaje principal de la obra. Sobre tu piel queda, aún en tiempos difíciles, electricidad estática que consigue alborotarse tras la nota más melancólica del saxo que suena en directo cada noche para los viandantes de la calle Calamidad.

Retumba en mis retinas su asimetría y en mis oídos la frescura de su desentonado sonar. El reflejo de los espejos se ha largado y sólo quedan unas cenizas agotadas. Sólo quedan unas copas más y el saxo. Pero quién soy yo para juzgar a lo que se marcha por la otra acera con el goteo del tiempo. No quiero saberlo.

En la calle me sumerjo en la explosión de caras, andares, y escenas que, por uno u otro motivo, deberían formar parte de alguna película enigmática. Así como busco en lo más cotidiano la belleza y la excentricidad. En la calle uno puede ser y conocer. Uno tiene la oportunidad de de perderse entre la multitud. Pero para poder absorber cosas nuevas se deben tener los cinco sentidos a todo gas. Y pedir más madera, si fuera necesario, para deshacerse entre el medio.

Cuando se enfada la tormenta y la calle se sume en el caos. Paraguas, charcos, salpicones, truenos, rayos y gotas que caen como dardos endiablados. Eso es. Porque aquí cuando llueve, llueve de verdad. Entonces, ya no lo admiro sino que lo idolatro. El del saxo se sube a mi pedestal. Sigue tocando bajo el respiro que le ofrece un balcón sobresaliente de la fachada. Entonces la química me ronronea como un gatito. Me inspira. Y lo entiendo todo.

3 han dicho algo

Vámonos átomos…Besos compañera

Yoliholi
12 de Octubre de 2008 at 5:31 pm

El viejo saxo de la serie, en otra peli es El Escarabajo Herby! Y en otras…nadie!!!

herby
14 de Octubre de 2008 at 10:48 pm

A veces eres tan pasional, que me creería cualquier mentira escrita aquí.

Spender
14 de Octubre de 2008 at 10:59 pm

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