El placer más sublime

Anoche me fui de viaje por Madrid. En el garito más inhóspito de las calles del centro hubo una guerra de paz, todos luchábamos por hermanarnos y ser uno.

Sus paredes de tacto húmedo recordaban a las cavernas prehistóricas y la vida que desprendían las luces era casi equiparable a la del Sol.

En un instante ese sitio cualquiera se había convertido en nuestro lugar. El karma nos condujo a aquel tugurio bullicioso en el que descubrí que no existía mejor momento para ser feliz.

Y después de ingerir la dosis exacta del brebaje mágico, cerveza, comenzó el éxtasis. Las primeras notas en directo, el inicio del ruido que amansa los monstruos y despierta los corazones. Sin duda comenzábamos a ser poseídos por la maravilla que más enloquece a los sentidos, la música.

Reír, saltar, cantar, gritar, sudar, chocar, ser tragado por la multitud, vibrar, despertar, estar dentro de otro mundo, darlo todo y al final decir: “ha sido increíble”. Eso es un concierto.

En todos me sorprendo como si fuera el primero y también los disfruto como si se tratase del último.

La mayor de mis pasiones: el aquí, el ahora y el va por ustedes.

Ataduras

Me desperté, deforme. Por fuera hecha un lío con la sábana, por dentro hecha un lío con mi alma.

Después de aquella noche, la más inesperada, en la que los astros se alinearon. En la que el calor ciñó el ambiente y las Julietas murieron por sus Romeos.

Me froté los ojos y puse los pies sobre el suelo frío, impasible. Había perdido por completo la noción del tiempo, aunque eso ya no me era extraño.

Escuché el tímido sonido del tren a través de mi ventana y me asomé a mirar la nada. La nada hecha materia, la nada hecha ladrillos y cemento, el todo hecho de nada.

Me giré, seguía deforme. Había un runrún en mi cabeza que me mecía de un modo casi espasmódico. Era yo frente al mundo. La batalla sin consigna, la guerra sin bandos, la lucha sin buenos o malos. Yo cubierta por una sábana cuyos hilos me daban alergia, quizás porque todo lo ajeno a la vida que se adhiere a mí me hace sentir inerte. Yo rellena de un alma exigente y sucia que te echaba de menos.

Estaba entumecida tras el trance que supuso abrir los ojos y que el cielo cayese sobre mi cabeza. Sólo la construcción más perfecta y frágil, el silencio, consiguió hacerme tomar una determinación: hacer un nudo entre la sábana y mi alma, irme corriendo y dejarlas ahí, reposando.

Puede que ahora esté más desnuda y vacía, pero anudando aquello me deshice de mis ataduras. De hecho soy, en cierto modo, libre.

No sé quién soy, mas sé que no soy quien

Nada era igual, nada era distinto. Tan sólo un prematuro alzheimer me había hecho olvidar quién era.

Había días en que me obligaba a odiar a todo ser de este mundo, a toda piedra, a cada átomo de oxígeno que respiraba. Sin embargo aquel día no, porque estaba vacía de odio y de amor, abarrotada de enfermiza nada.

No quería escuchar mi nombre porque para mí carecía de sentido. ¿Quién necesita uno cuando no encuentra su propia identidad?

Así que me fui fuera de todo, dentro de nada. Me senté en lo alto unos escalones a esperarme, a sabiendas de que yo siempre llegaba tarde. En medio de un callejón del nirvana me escapé de mí, no sin antes mirarme de reojo.

Empujé mi cuerpo escaleras abajo mientras el viento helado convertía en minúsculas lanzas afiladas las gotas de lluvia que caían. Y al llegar al suelo me encontraba totalmente magullada y herida. Después de aquello diría que estaba muerta, diría que levitaba y sentía, porque entre gota y gota de sangre se escapaban palabras: anhelos, utopías, brisas, silbidos, esencias, cenizas, libertades, purpurinas, brillos, albas, exhalaciones, sueños, suspiros y panaceas.

Fue entonces cuando comprendí que las cosas no son lo que son, sino lo que nosotros queramos que sean.

Abrí los ojos desde el suelo. Nada había sido real y sí todo verdadero. Deleitada con mi propia muerte decidí volver a nacer. Había descubierto que bajo esa carne pesada, terrorífica y monstruosa se escondía un amasijo de letras que ahogadas en vida desperdiciada luchaban por ser poesía.

Remolones y apoltronados

El verano es una estupenda época del año para hacer lo que internacionalmente más nos caracteriza: vaguear, relajarnos, descansar, empanarnos, estar a la bartola, dormir a pierna suelta, etc. Aunque la mayoría de la población sea una currante, en el fondo nos gusta que nos tengan por unos privilegiados del descanso, la tortilla, el jamón, la paella, la sangría y la siesta.

Sin embargo no somos los únicos que tenemos un amplio vocabulario en lo que al descanso respecta. Aquí os dejo algunas palabras en otros idiomas relacionadas con este tema que son realmente curiosas.

kopuhia (rapa nui, isla de Pascua) alguien que desaparece cuando le toca trabajar.

linti (farsi) alguien que se pasa el día tumbado bajo un árbol.

bettschwere (alemán) carente de la energía para dejar la cama.

nubie yam (waali, Ghana) granjero que señala su granja y poco más, (literalmente “granja de dedo”).

gober les mounches (francés) papar moscas, literalmente “tragárselas”.

zamzama (árabe) boyar a la bartola.

goyang kaki (indonesio) relajarse y pasarlo bien mientras otros resuelven los problemas, literalmente es “columpiar las piernas”.

kalincak-kelincok (balinés, Indonesia) los vaivenes, altibajos y meneos del auténtico zanganeo.

Se lo dedico a los vaguetes, que son una raza en vías de extinción en el mundo.

Con una sonrisa en la boca

Se ciñe la noche en un soplido,
despierta el volcán que palpita dentro,
cantan las sirenas, se oyen aullidos
propiciando al fin tan arduo encuentro.

Si quieres jugar a vivir, envido,
si quieres jugar a reír, apuesto.
Porque hoy las cosas tienen un sentido
si lo urgente no tiene el primer puesto.

Dormir con una sonrisa en la boca
es tan difícil como placentero.
Sentir que un halo de suerte te toca.

Sentir en tus manos el mundo entero
que si lo agitas demasiado explota,
mas si lo besas eres su platero.

Jerga en juegos frikis on-line

Aprovecho esta sección para hacer una breve exposición de la terminología hortera habitual en estos juegos. Os aseguro que he oído de la boca de gente con la que me relaciono cotidianamente algunas estas expresiones.

Todos llevamos, en cierto modo, un friki dentro.

Doy las gracias a Dani por enseñarme las que no conocía.

FTW (For the win). Significa algo así como a por la victoria, a por todas. Se utiliza tanto para dar ánimos al compañero como para indicar que algo nos es agradable. Ejemplo: ves a una tía muy cañón y dices “FTW”. En este caso podría ser interpretado en ambos sentidos.

Lol (Lots of laugh). Significa: un montón de risa, vamos, que te partes el culo.

OMG (Oh my God). Significa: oh Dios mío.

OMFG (Oh my fuckin’ God). Es una variante de la expresión anterior pero más chunga, con mayor énfasis, cuyo significado es: oh mi puto Dios.

Owned: dícese de la situación en la que nosotros mismos o un elemento ajeno resulta derrotado y nosotros no hemos sido ejecutores de la acción destructiva. Es decir, que estás humillado, por los suelos.

Pwned: variante de la entrada anterior. Esta expresión la utiliza el ejecutor de la acción destructiva, el que putea, para llamar pringado desgraciado al que acaba de cepillarse.

Noob: adjetivo DEScalificativo que viene a ser un sinónimo de paquete, inútil y pardillo. Tiene su origen en la palabra newbie, que significa novato.

Hamigo: sí, sí, con hache. Se utiliza para dirigirse a alguien con cierto recochineo.

PvP: pegarte con otro tío que está en su casa.

PvM: pegarte con un monstruo de la máquina para obtener objetos útiles e interesantes.

WTS (Wanted to sell): se usa cuando quieres vender algo.

WTB (Wanted to buy): se utiliza cuando quieres comprar.

Lammer: significa usar aquello más puñetero para ganar. Vamos, ser un cebao sin escrúpulos. Un ejemplo claro es utilizar un combo guarro.

Gankear o reskillear: Matar varias veces en un periodo de tiempo reducido a un adversario cuando éste apenas puede defenderse.

Por cierto, La Mala es la mayor lammer que he visto nunca jugando al Tekken.

Otro ladrillo en el muro

La desgana me adviene
si ahora es al fin la eternidad.
Nada pierde, nada tiene
un momento de levedad.

Y si nada me concierne
será pues que no soy nada;
no soy ni pluma ni espada,
soy nada que va y viene.

Soy sólo espuma en este mar,
salitre es el miedo vigente
en que no es igual ser que estar,
en que hasta la verdad miente.

Sigo una bala perdida
que no encuentra su destino.
Una escalera tendida
al ahogar penas en vino.

Otro ladrillo en el muro,
eso es lo que soy si advierto
que no hay puñal más oscuro
que el vacío que mueve el viento.